CRISIS Y CAMBIOS INSTITUCIONALES *

*INTRODUCCION

Antes de abordar el tema de hoy, a manera de introducción, consideraré algunos aspectos relacionados con los dos debates anteriores.

Emitiré posiciones a título estrictamente personal, sin involucrar a organización alguna, ni siquiera a la Fundación Vivian Trías, que hace un tiempo, precisamente, resolvió promover la formación de un Grupo Multidisciplinario, con total autonomía académica, para elaborar las bases de un Proyecto Nacional de cambio, como una modesta contribución ideológica y programática al esfuerzo de todas las uruguayas y todos los uruguayos partidarios de un frontal cambio de rumbos

A pesar de que el Uruguay está fundido, y hay que decirlo, porque lo han saqueado las clases dominantes en los últimos 20 años, para no ir más atrás, es posible articular un Plan, como el Plan Fénix, para Argentina, de desarrollo sustentable con justicia social, elaborado por más de 200 investigadores y docentes convocados por la Universidad de Buenos Aires, a partir de esta rotunda afirmación inicial: “La prioridad de todo estado democrático es atender las necesidades de su pueblo. Este contrato social fue violado en el pasado para intentar cumplir con los contratos financieros del Estado con los acreedores”.

Si bien el Proyecto Nacional de cambio es lo primero- descubrir los nuevos rumbos, establecer las prioridades, diseñar con rigor el corto, medio y largo plazo-, un eventual Gobierno Progresista, tiene el medular desafío de gobernar para cambiar, no sólo el Proyecto de país, sino la forma de hacer política y la ética en la gestión. El lunes pasado un asistente planteó una cuestión grave que conspiraría contra dicho desafío: el desplazamiento de centenares de compañeras y compañeros de gran valía de las estructuras partidarias y la tendencia burocrática a mantenerse largamente en cargos públicos o de dirección, más aun, a la acumulación de cargos de gran responsabilidad en una sóla persona. Rodrigo Arocena contestó, con entera verdad, que el remedio está en nutrir la creación y el debate de ideas y propuestas en el seno de nuestra izquierda. Simplemente agrego, como ya lo está discutiendo la izquierda en otros países, que debemos pensar y resolver en el sentido de poner límites estatutarios temporales estrictos al ejercicio de dichos cargos, trabando acumulaciones inconvenientes, incluída la del cargo público con la titularidad en empresas privadas,estimulando así los cambios generacionales y rotando las responsabilidades, para mantener vivo, dinámico y creciente, el tejido social de la militancia y la ciudadanía. Y no sólo hacerlo en los partidos sino en el conjunto de las organizaciones populares.

Están también los problemas de la moral administrativa, de la honradez en la gestión.En un país saqueado como el nuestro, lo primero es gobernar sin robar, gobernar con honradez y transparencia, multiplicando los controles democráticos, como veremos al entrar al tema que hoy nos convoca.

Y un último aspecto de esta introducción al que quiero responder, antes de entrar en materia: ¿Cambio de modelo o cambio de sistema?, interrogante del primer debate. Siguiendo al notable pensador argentino José Pablo Feinman (1), sostuve hace poco en Treinta y Tres, en el cierre de actividades del año pasado de nuestra filial olimareña, que “el pensamiento único-que ha penetrado en sectores de nuestra izquierda-, considera que el modelo neo-liberal es perfectible pero no sustituible. Por ejemplo: se puede mejorar con nuevas políticas sociales. En rigor, el modelo neo-liberal es el capitalismo(dependiente, el nuestro) REALMENTE EXISTENTE. No bien queramos “mejorarlo” en serio, lo empezamos a sustituir. Un choque inevitable en esta dirección es el choque distributivo, romper la perversa lógica capitalista de la concentración del poder económico(del ingreso) y la exclusión de vastos sectores de la sociedad. Un choque de esta naturaleza no es una mera reforma del “modelo”, del capitalismo realmente existente, es un CAMBIO DEL SISTEMA CAPITALISTA, en cualquier caso, es el inicio de un CAMINO NO CAPITALISTA. Cambio de sistema, pues, no mero cambio de modelo” Esa es la meta, la meta irrenunciable.

* NUEVO PROYECTO NACIONAL Y LA CONSTITUCION

Ahora, entremos en materia. En mi exposición en Treinta y Tres, señalé los nuevos rumbos para un Proyecto Nacional de transformaciones en torno a varios ejes sobre “la Educación, ciencia y tecnología al servicio del país”, para “erradicar la pobreza y generar empleo”, “agresivo comercio exterior y política internacional independiente”, “nueva política tributaria”, un “sistema financiero funcional al desarrollo sustentable” y la “ley de presupuesto nacional o primer plan quinquenal” de un Gobierno Progresista.

Pero el primer cambio de rumbo por el que empecé: “refundar la República o nuevo contrato social”, apuntaba directamente a los temas del debate de hoy sobre los cambios institucionales que un nuevo Uruguay requiere y sus tres aspectos fundamentales: oportunidad, contenido y procedimiento o modalidad de una eventual Reforma Constitucional.

Hay tres posibles posiciones frente a este debate, desde una perspectiva progresista:

A.- Se puede sostener, con gran pragmatismo, como lo acaba de hacer mi viejo amigo Dr. Carvalho, que con la actual Constitución y nuevas leyes, se pueden ir resolviendo los más acuciantes problemas del país. No niego razonabilidad a esta posición, sobre todo en el corto plazo, pero sostendré un punto de vista diferente.

B.- Una segunda posición, es la del Senador Dr. José Korzeniak, prestigioso constitucionalista, quien ha articulado un muy completo proyecto de Reforma, tratando de corregir falencias de la Constitución vigente y, con gran realismo, propone utilizar el procedimiento reformista del literal B del art. 331, de “iniciativa legislativa”, en virtud del cual basta que lo firmen 2/5 de legisladores y lo entreguen al Presidente de la Asamblea General, para obligar que ese proyecto se plebiscite junto a las siguientes elecciones nacionales. Y el FA-EP tiene, per se, esos 2/5, exactamente, 52 legisladores en un total de 130.

En síntesis, muy apretada, el proyecto de Korzeniak propone estas reformas:

Agregar al art. 1º de la Constitución, una frase estableciendo que las decisiones y posiciones del Gobierno no son fines en si mismo, sino medios al servicio del mejoramiento de la calidad de vida material y espiritual de los uruguayos.

Poner límites o topes precisos a los sueldos y jubilaciones de gobernantes y funcionarios.

Determinar que no menos del 50% de la emisión o negociación de deuda pública deberá destinarse a planes concretos de reactivación económica.

Crear expresamente el ya largamente previsto Consejo de Economía Nacional, con facultades asesoras especiales en materia de presupuesto y otras y una integración representativa de trabajadores y empresarios, de elección bien sencilla.

Establecer normas que declaren que ninguna privatización, total o parcial, de bienes o servicios estratégicos(agua,telecomunicaciones, energía, banca oficial e hidocarburo), se considerará concluída mientras no se apruebe en un plebiscito.

Volver a las elecciones nacionales y municipales en un mismo día, pero permitiendo la validez del voto a un lema en lo nacional y a otro lema en lo departamental(listas cruzadas).

Eliminar el balotaje.

Posibilitar que antes del 31 de agosto del año electoral, dos o más lemas decidan adoptar una sola fórmula presidencial, manteniendo sus lemas separados para todos los demás cargos.

Prohibir cualquier tipo de financiamiento estatal de las elecciones internas de los partidos.

Imponer la candidatura única por lema a la Intendencia

Mantener , en principio, el actual sistema de designación de los integrantes de la Corte Electoral y del Tribunal de Cuenta pero si pasado 30 días de asumir la nueva Asamblea General ésta no logra los 2/3 requeridos, por falta de acuerdo inter-partidario para designar a los nuevos miembros,  éstos quedarán automáticamente designados por la mera comunicación que cada lema hará al Presidente de la Asamblea General de los nombres respectivos, en proporción a los votos obtenidos por cada uno de ellos en la elección nacional.

Disponer que el presupuesto elevado por la Suprema Corte de Justicia pase directamente al Parlamento,  aumentando a 7 sus miembros, con autorización de que una ley disponga su funcionamiento en Salas de 3 miembros cada una. Hasta aquí, el Proyecto Korzeniak.

* CONSTITUYENTE PARA RE-FUNDAR LA REPUBLICA

C.- Y una tercera posición (que como en los 50, en materia internacional, será la más justa…) es la de quienes sostenemos que, más temprano que tarde, se debe impulsar una radical Reforma Constitucional, un nuevo pacto social re-fundador de nuestra democracia, que de cuenta de la crisis profunda del país, que no es sólo económico-social y financiera, es crisis tambien de la actual democracia política, producto de causas nacionales , pero efecto también del actual proceso de globalización capitalista. Es lo que veremos enseguida, en forma ordenada, antes de exponer sobre la oportunidad, modalidad y contenido de esta reforma que de el paso hacia “las tres dimensiones de la democacia”, como diría Frugoni. Si el capitalismo global golpea duramente la vieja democracia liberal, desplazándola, la repuesta es más democracia: más democracia política, más democracia social y más democracia económica.

Pero vayamos primero a nuestras razones a partir de la realidad nacional en crisis, empezando por hacer un poco de historia.

“El capitalismo dependiente uruguayo, en su fase actual, como ya hemos señalado en otra oportunidad, es el producto de una estrategia de las clases dominantes que surge a mediados de los años 50 del siglo pasado, cuando el modelo “distributivo” batllista entraba en crisis. Esta estrategia no se impuso de golpe sino a través de un proceso de muchos años. A mediados de los 60, las clases gobernantes se dieron cuenta de que para imponer, sin mayores problemas, su proyecto concentradror de la riqueza en pocas manos, necesitaban un régimen institucional concentrador del poder político en manos del Poder Ejecutivo, una “democracia fuerte”. Con Jorge Batlle y Julio Mª Sanguinetti a la cabeza, urdieron la “reforma naranja” de 1966-67.. La “república democrática” del viejo batllismo fue sustituída por una “monarquía quinquenal” que concentró el poder en manos del Sr.Presidente. Cuando no les fue suficiente, golpearon las puertas de los cuarteles, imponiendo finalmente una brutal dictadura. Con la dictadura, el “modelo” concentrador se profundizó. Después de más de diez años, se restauró la democracia (de la “reforma naranja”). Pero el “modelo” siguió igual. Se siguió apostando al modelo concentrador: Uruguay plaza financiera. Varios miles de millones de dólares fueron dilapidados por la dictadura y por la democracia en los últimos veinte años para sostenerlo (en sucesivos salvatajes del sistema bancario privado), y hoy nos encontramos con la más feroz bancarrota, eje de la crisis nacional. NOS ROBARON Y ENTREGARON. SAQUEARON EL PAIS ENTERO, con gravísimas consecuencias de todo tipo. HAN DESTRUIDO EL PAIS. La dictadura y los gobernantes democráticos de turno, tienen la mayor responsabilidad política de este desastre ( y, quizás, penal, aunque esto es materia de los jueces).

“Si queremos cambiar de verdad, debemos romper con el actual modelo concentrador, rumbear hacia otros lados. Para ello, coherentemente, tenemos que sustituir el actual régimen institucional concentrador del poder político, en manos del Sr.Presidente, ultracentralista, burocrático y privilegialista. Debemos re-fundar el país, re-fundar la República. Y para ello, la modalidad de reforma constitucional no sólo más técnica, desde el punto de vista jurídico, sino política y socialmente más conveniente para el país, es la que convoca al pueblo -ya lo hemos dicho- a participar en un debate de esta trascendencia, para lograr un nuevo pacto constitucional, pasando de la democracia concentradora a una democracia participativa y descentralizada. Y esta modalidad reformista no es otra que la de la CONVENCION NACIONAL CONSTITUYENTE (art.331, literal C de la Constitución)”.

Y este procedimiento de reforma es el único que tiene la virtud de poder convocar al pueblo, movilizarlo, ilusionarlo, hacerlo protagonista, discutiendo en la elección de los constituyentes, el nuevo pacto constitucional, con la participación de todos los habitantes de la república- incluídos y excluídos-, arquitectos imprescindibles de los cambios, y no mero receptores de pactos cupulares que le presentan el plato servido de reformas para decir, en el plebiscito, generalmente mal informados, simplemente sí o no.

*OPORTUNIDAD Y CONTENIDOS DE UNA REFORMA

Respecto a la oportunidad y contenidos de esta iniciativa, de este nuevo rumbo político-institucional, dos reflexiones también ya hechas en Treinta y Tres:

“De oportunidad: Dada la magnitud de la crisis y la urgencia del cambio, cuanto antes se convoque a la Constituyente mejor. Pero con este Parlamento, con mayoría derechista, no lo veo posible: así como para nosotros la modalidad de reforma es la Constituyente (porque la hace el pueblo a través de 260 representantes), para la derecha el camino reformista es el de los acuerdos cupulares (usados desde la reforma de 1951 hasta hoy). Podríamos incorporar esta demanda de una Constituyente re-fundadora, en la nueva Plataforma del Movimiento Popular, para empezar a generar el clima social y cultural imprescindible, pero lo más probable es que la Constituyente sea una de las realizaciones de mayor trascendencia de un Gobierno Popular”.

“De contenidos: La nueva República (de democracia tridimensional) debe tener un fuerte componente de participación social, en la gestión, administración y gobierno del país (directorios de las empresas públicas, extensión del área social de la economía, organismos asesores de todo tipo, referendum de iniciativa a todo nivel, etc); una parlamentarización del sistema (tipo Portugal), con un Poder Legislativo unicameral como lo quería, tempranamente, nuestra izquierda (y lo recogía su primer proyecto de reforma constitucional presentado por Frugoni y Mibelli en la Constituyente de 1917-19); una fuerte descentralización del gobierno y la administración, potenciando los poderes locales; una ampliación de los derechos humanos y su efectiva aplicación: derechos individuales, económicos, sociales y culturales, la constitucionalización de nuevos poderes públicos (por ejemplo en materia de expropiaciones de tierras improductivas de gran extensión, como lo planteó Raúl Sendic, poco antes de salir en libertad), para hacer posibles las transformaciones económicos-sociales. Etc.”.

Me voy a detener en algunos de estas reformas institucionales , a manera de fundamentación de esta propuesta, no sin antes decirles que muchas de ellas también pueden lograrse por la vía de la ley pero hasta ahora no se han aprobado, no por falta de propuestas de la izquierda y otros sectores, sino por falta de voluntad política de las cúpulas de los demás partidos. Asimismo, muchas de esta leyes requieren mayorías especiales difíciles de lograr, por lo que debemos situar el debate en la arena constitucional, a través de una Constituyente, en la calle, donde nosotros somos fuertes y ellos crecientemente débiles.

Sobre derechos humanos y su ejercicio, así como el castigo de sus violadores, en cualquier parte del mundo, hay extensos y muy buenos antecedentes en la legislación y doctrina comparada que pueden ser preciosas fuentes de inspiración para su auténtica modernización y extensión..

Sobre relaciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, debemos impulsar un cambio que restablezca el debido equilibrio y termine con la actual concentración del poder en el Sr.Presidente, practicamente inamovible, sin desconocer la dificultosa via del juicio político. Pero, como se sabe, en caso de destituirse al Presidente por “violación de la Constitución u otro delito grave”, como dice la Constitución, le subrogaría el Vice-Presidente, de la misma linea que el eventualmente depuesto .La Reforma Naranja potenció la figura presidencial: eliminó el regimen colegiado hasta ese momento vigente, concentró sus facultades decisorias en materia de política económica a traves de normas que requieren “iniciativa privativa del Poder Ejecutivo”,le otorgó ventajas respecto del propio Parlamento en materia de proyectos de leyes de “urgente consideración”, que se pueden aprobar por el mero pasaje de plazos cortos (y que la Reforma de 1996 acortó aun más, verdaderos “plazos conminatorios”, al decir de Korzeniak). Y esta misma reforma del 96 reforzó la predominancia del Poder Ejecutivo en materia de veto.

No veo mejor manera de ir a un profundo cambio en estas desequilibrada relaciones entre Ejecutivo y Legislativo que dando el paso al frente hacia un régimen parlamentario, con un Presidente, jefe de estado, y un Primer Ministro, jefe de gobierno, aquel elegido por voto popular, candidaturas sin lema, y éste y sus demás ministro, designado por el Parlamento, previa presentación del Programa de Gobierno y sujeto a la aprobación o censura parlamentaria. Y dar un segundo paso al frente: instaurar, de una vez por todas, el regimen unicameral, eliminando el Senado, cámara única con la misma cantidad de diputados para no afectar la representación de las minorías ni la representación proporcional, como si ocurre en la propuesta de Lacalle, una “avivada” que nadie se traga. Recordemos la lapidaria argumentación del Dr. Emilio Frugoni (2) para suprimir el Senado, rama “inutil y perjudicial”, como la calificó textualmente, en el lejano 1917: “… nadie desconocerá, dijo entonces, que en todos los países donde existe el Senado, responde a un verdadero resabio monárquico, ya que, cuando no es una corporación cuyos miembros son designados por el rey, con carácter vitalicio, es una entidad, por lo menos algo aristocrática, donde van a buscar refugio los grandes veteranos de la burocracia o de la política…”. Y más adelante dijo: “Si se ha creído bastante una sola Cámara, una sola Asamblea para dictar y reformar la Carta Fundamental del país, es lógico admitir que basta y sobra una sola Cámara …para efectuar la obra cambiante y transitoria de la legislación ordinaria” .¡Qúe actualidad tiene todo esto!. Pero tampoco olvidaba “la economía de los gastos” que significaba el unicameralismo(hoy se podría pasar de los tres presupuestos actuales del Poder Legislativo a uno sólo), ni el sabio razonamiento formulado en la Asamblea Nacional francesa por Sieyes. “La ley, decía éste, es la expresión de la voluntad del pueblo. El pueblo no puede tener dos voluntades distintas sobre un mismo asunto”

Sobre gobierno y administración de las empresas públicas. Sus Directorios, más reducidos, donde fuere posible, deben incorporar representantes, según correspondiere, de técnicos, trabajadores y usuarios, prohibiéndose que ingresen, por el Poder Ejecutivo, quienes hayan sido candidatos a cargos electivos en las elecciones precedentes, y prohibiéndose también que los directores de dichas empresas puedan ser candidatos, por lo menos, en las elecciones nacionales o departamentales siguientes, para eliminar así la larga práctica corrupta y desastrosa por todos conocida. Esta reforma, junto a una adecuada descentralización territorial de la gestión y mejores normas de contralor democrático, claro, también puede lograrse por ley, con mayorías especiales, pero la derecha nunca ha tenido voluntad política para aprobar infinidad de proyectos en tal sentido presentados por la izquierda. Estoy convencido de que sólo en una Constituyente, con el pueblo como protagonista, este cambio socializador de las empresas públicas podrá consagrarse.

Lo mismo en materia de descentralización política y administrativa, potenciando los poderes locales y regionales. Sólo al calor del pueblo, especialmente del interior, podremos avanzar en un área de proverbial atraso institucional, hacia una democracia más descentralizada y abiertamente participativa. Hay muchas e importantes fuentes de inspiración en la materia.Y, claro, en una Constituyente, podrían prosperar buena parte de las reformas incluídas en el Proyecto Korzeniak.

*GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA Y DEMOCRACIA

Para culminar esta exposición, quiero referirme a otros problemas que afectan a nuestro Estado y a nuestra democracia, en la actual fase del capitalismo realmente existente, que llaman globalización neo-liberal..

El poder, a todas luces no democrático y sin control, de los grandes conglomerados transnacionales, especialmente los del gran capital financiero y sus organismo mundiales, el poder mediático y el poder del mercado, sustituyen, en amplios sectores, a los Estados nacionales, los debilitan, debilitan la política y la ciudadanía, golpeando fuertemente la vieja democracia liberal en retirada.

En la globalización capitalista, como bien dice M.Dolors Oller i Sala (3), destacada profesora catalana de Derecho Contitucional, “en definitiva, propiamente, sólo se han globalizado las lógicas de los mercados financieros”, Y agrega: “La injusticia y la desigualdad son signos distintivos del mundo actual”. Se ha retornado al capitalismo salvaje, se han desmantelado los Estados de Bienestar, se ha violado aquel contrato social fundamental que citamos al comienzo de esta exposición: atender las necesidades de los pueblos. Para enfrentar esta realidad, se han propuesto “cuatro nuevos contratos sociales, como pilares de una nueva democracia internacional: un contrato social para erradicar la pobreza, un contrato natural para conservar el medio ambiente, un contrato cultural para conseguir una educación para todos a lo largo de toda la vida y un contrato ético que vuelva a dar sentido y perspectiva a la aventura humana”. (4)

En la actual fase del capitalismo global, y vuelvo a citar a Oller i Sala, “el poder político y la capacidad de control y participación ciudadana que comporta la organización democrática de éste, está retrocediendo peligrosamente ante un poder económico no organizado bajo estos parámetros y que se ha hecho internacional.En las últimas décadas hemos asistido a la emergencia de nuevos poderes que no están sometidos a controles democráticos.Es el caso de las grandes corporaciones financieras, empresariales y también mediáticas que funcionan por encima y al margen de los poderes democráticos de los estados…”

Y más adelante agrega, siguiendo a Chomsky: ” En realidad, lo que está en juego es la propia democracia: la globalizaión rompe su habitat natural- un territorio circunscrito por unas fronteras en el cual viven unos ciudadanos determinados- al tiempo que la generación de exclusión social que provoca, va contra la raíz misma de todo orden democrático, ya que niega la ciudadanía misma”. Y seguidamente subraya:”La pervivencia de la democracia requiere el control de las grandes corporaciones y organizaciones transnacionales por parte de la política democrática, evitando la creciente apropiación privada de las competencias estatales”. En suma, repensar la democracia y construir un nuevo orden institucional.

*PARA ALENTAR LA ESPERANZA

Termino, para “alentar la esperanza”, propósito declarado de este ciclo. Es verdad que el Uruguay vive una crisis brutal, repito, no sólo económico-financiera y social, sino también político-institucional y ética, y sufrimos la indignidad moral de una pobreza infantilizada de niñas y niños uruguayos desnutridos en plena pampa húmeda, y el mundo entró en una espiral de violencia imperialista infinita, viendo, con rabia y dolor, como se mata al heroico pueblo iraquí, y antes y ahora mismo, se sigue matando al heroico pueblo palestino, cuya tragedia parece no tener fin. Si, la realidad es pesimista. Pero como lo enseñó uno de mis Maestros, el marxista peruano José Carlos Mariátegui, “al pesimismo de la realidad opongamos el optimismo del ideal”.

Montevideo, 31 de marzo de 2003

Dr. José E. Díaz

* Versión escrita  para el ….Foro de Debates sobre “Nuevos rumbos para un nuevo Proyecto Nacional de cambios” organizado por la Fundación Vivian Trías en el Teatro del Notariado durante los lunes del mes de marzo de 2003.Fue la sesión de cierre, sobre el tema que da título a este trabajo

 

  • P. Feinman, “Modelo y Sistema”, Artículo en Página 12, Buenos Aires 2002
  • Tomado del Tomo IV de las “Obras de Emilio Frugoni”, “Los Nuevos Fundamentos”, Pags. 171 y ss. EBO/1988
  • Dolors Oller i Sala, “Un futuro para la democracia”, Cuadernos Nº 115 de la Fundación “Lluis Espinal”. Barcelona Noviembre/2002
  • Tomado de Ob. cit.
Comparta este artículoEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn