Ciudadanas por Claudia Iriarte Rivas

Ciudadanas
Claudia Iriarte Rivas.*

Hoy el ciudadano, que se convierte en ciudadana, nos convoca a hablar del movimiento que las mujeres jóvenes chilenas están desarrollando en estos días. Justamente lo que estas jóvenes efectúan en las movilizaciones de estas semanas es un ejercicio de ciudadanía.
Cuando hablamos de ejercicio de ciudadanía nos referimos a sus demandas relativas a los derechos fundamentales que implican la reconstrucción, nuevos reconocimientos y/o garantía de los mismos. Incluso más allá, realizan un acto de soberanía como ciudadanas.
Este punto es fundamental, ya que como sabemos, las mujeres fuimos excluidas de la ciudadanía, no fuimos parte de la voluntad soberana que dio origen a la democracia moderna , recién hasta bien avanzado el siglo XX se logró la extensión de la ciudadanía política y se obtuvo el reconocimiento de la capacidad jurídica para trabajar y para actuar en la vida jurídica; proceso lento e irregular, por lo que podríamos señalar, junto al constitucionalista Carlos de Cabo Martín, que las mujeres lograron una ciudadanía fragmentaria.

Fragmentaría en dos sentidos, por una parte las mujeres no permeamos en este proceso al sujeto de derecho, al sujeto ciudadano, por lo que continúo configurado al margen de la subjetividad femenina, por otra parte, y derivado de lo anterior, la realidad material de las mujeres y su constitución como sujeto social se continuó determinando en la esfera familiar y doméstica, la que, además, no permeó la configuración de los derechos fundamentales ya existentes, ni determinó en su momento la necesidad de configuración de nuevos derechos que representaran la especificidad de las mujeres como sujetos/as jurídicos, de derechos, en definitiva de ciudadanas.
Hoy las mujeres jóvenes a través de este movimiento no sólo ejercen ciudadanía, sino que además avanzan hacia la deconstrucción de esa ciudadanía fragmentaria y avanzan para permitir construir una ciudadanía más plena, más real y más propia.
Hablan y expresan demandas, construyen petitorios y propuestas desde su realidad, desde su propia vivencia de sujetos/as mujeres, desde los cuerpos dominados y sujetos a estereotipos y construcciones sociales sobre los cuales se plasma un modelo de subordinación. Ello significa que sus hablas (como decían las feministas en la decida del 80) las hacen configurándose como sujeto autónomo y ciudadano, que tiene voz y planteamientos propios.

Además, como hablan desde su propia vivencia, en este caso de discriminación y acoso sexual en sus realidades cotidianas, ponen en el debate nacional una realidad que es propia de las mujeres, la que como muchas otras ha sido negada u ocultada de modo sistemático por el orden social, el que pareciera recién tomar conciencia, y no sé hasta donde realmente, de la magnitud, diversidad y sistematicidad de la violencia que se ejerce contra las mujeres.
Poner en el debate público la existencia de discriminación y acoso sexual (en sus diversas formas), como expresión de la violencia de género que sufren las mujeres, no sólo implica dar cuenta de ello, para tomar conciencia de la gravedad de la situación, lo que por sí solo es ya un aporte, sino que además implica plantear la reconfiguración de los derechos fundamentales y así como la consolidación de nuevos derechos y libertades. El derecho a la autonomía, la dignidad del sujeto, el derecho de libertad, el derecho a la vida, los derechos sexuales y reproductivos, se entremezclan en los planteamientos y propuestas y son enriquecidos con las demandas y planteamientos de las jóvenes, que obliga a un proceso de cambio de la institucionalidad jurídica que dé cuenta y aborde la violencia de género, que se configuren, diseñen y construyan garantías sexuadas( como las denomina el jurista Luigi Ferrajoli) de modo que el Derecho asegure la efectiva titularidad y goce de los derechos fundamentales para hombres y mujeres que implique constituir de modo más contundente a éstas como sujeto/a ciudadana.

En ese sentido, las propuestas planteadas por las jóvenes en estas movilizaciones no se acogen sólo con protocolos de mayor calidad, lo que por cierto es necesario, o con proyecto de ley aislados que dan cuenta de problemas puntuales. Sino que se avanza con un cambio más estructural que signifique reconocer al sujeto mujeres, desde su propia especificidad , la titularidad, ejercicio y garantía de sus derechos fundamentales de modo que permita superar la discriminación y violencia a la que se ven sometidas las mujeres, particularmente en lo que se refiere a la subordinación que se expresa en sus propios cuerpos a través de la violencia sexual, como es el acoso sexual en el sistema educacional y el acoso callejero, que no les permite desenvolverse libremente como ciudadanas
Por último, quisiera abordar un tema que me parece central, y que creo la prensa y el debate público que por esos medios se ha dado no ha recogido, esto es, que en los planteamientos de las jóvenes existe, aunque aún de modo poco articulado, un cuestionamiento al orden social/sexual establecido y al lugar de subordinación que las mujeres allí ocupamos. Ellas comienzan a hablar de poder, de política, de transformación y cambio desde el movimiento social, de modo de ir construyendo a través de su propio debate, de sus cuestionamientos, de sus críticas, de sus errores y aciertos, de sus movilizaciones, de sus petitorios y del diseño de sus propuestas, nuevos planteamientos de un movimiento social de jóvenes feministas. Movimiento que sin duda enriquece y nutre la propuesta de cambio, lucha y organización del movimiento social y político crítico de nuestro país. Creo que la construcción recién comienza, y que este nuevo accionar social ha colocado una huella propia, la profundidad de la misma dependerá de su propia capacidad de articular y decantar una propuesta social-política de cambio y transformación del orden sexual establecido.

* Abogada. Doctora en Derecho de la Universidad de Chile. Directora representante legal de la Fundación Constituyente XXI

Comparta este artículoEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn